Expresarnos es tan importante como dormir o comer, tanto, que de no ser por esta facultad, no podríamos sobrevivir de ninguna manera. Vamos a pensarlo un poco más, desde la cuna, señales como el llanto, los gritos, gestos y hasta ciertas guturalidades, nos ayudan a hacerle saber a nuestros padres cuando tenemos hambre o sueño, cuando queremos orinar y también cuando nos sentimos amenazados. En fin, después de miles y miles de años, los seres vivos en la Tierra nos hemos comunicado de diferentes formas entre especies, ampliando nuestra capacidad de compartir e interpretar información segundo a segundo,  por ello, la expresividad se convirtió en una proceso casi mecánico e inconsciente; de esta forma, la mayor parte de las personas vivimos desconectados, sumergidos en la ignorancia total de una nueva Era.

Esta, la Era de la Expresividad siempre estuvo latente, oculta entre las aparentes primeras necesidades de la sociedad, pero hoy emerge con toda su fuerza, por una  necesidad real y cada vez más imperante de mejorar los procesos de comunicación en un siglo donde la tecnología avanza a un futuro lleno de múltiples canales de información y diferentes medios de comunicación que evolucionan rápidamente, haciendo que los antiguos formatos y las viejas maneras de compartir contenido, hoy por hoy, resulten obsoletas.

Así como el siglo XX se caracterizó por los avances en tecnología, medicina y ciencia, por ponerle fin a la esclavitud en países sub desarrollados, por lograr la liberación de la mujer en la mayor parte de los países occidentales y por el desarrollo industrial, también fue un siglo lleno de división, discursos de odio y Guerras Mundiales que azotaron al mundo en escalas devastadoras. Lamentablemente la evolución social del ser humano, depende del aprendizaje, el cual obtenemos gracias al ensayo y error… Convirtiéndose casi en una excusa, ya que era normal equivocarse las veces necesarias en el proceso, aunque eso implicase lastimar a terceros, e incluso, matarlos.

Esa fue la terrible lección del Siglo XX, bajo ninguna circunstancia volveremos a llegar al punto de arrojar bombas nucleares para acabar con la vida de un país entero, si es que tenemos la capacidad de comunicar ideas complejas y abstractas a través de un sistema de símbolos y signos fonéticos y hasta gráficos, es decir, el lenguaje. 

Déjenme plantear algo, nuestra capacidad comunicativa, debería ser un motivo para sorprendernos gratamente al pensar en ello, no solamente porque es un proceso cognitivo súper complejo que se lleva a cabo en fracciones de segundos, es casi instantáneo el momento en que tus neuronas codifican un mensaje que viaja a través de tu sistema nervioso periférico en forma de electricidad para lograr que tus músculos se muevan, y así emitir aire articulado, o sea, palabras. También es un proceso del corazón, ¿a qué me refiero? el lenguaje es tan noble, que nos permite crear conexiones profundas a través de transmitir desde sentimientos como el amor, la honestidad o la empatía, y generar grandes impactos en la vida de los demás como un vehículo de energía positiva.

Cuando reflexionamos acerca de la importancia de la expresividad, nos trasladamos a un mundo donde las instituciones financieras, educativas, médicas, industriales, científicas, técnicas, obreras, etc., han creado jergas dentro de su mismo lenguajes para establecer una comunicación más específica en su especialidad, y así compartir e interpretar mensajes de manera efectiva, dichos mensajes posteriormente, serán la causa directa del efecto dinero.

Así es, comunicarte efectivamente puede traducirse como una de las causas principales de monetización en la actualidad, ya que este mundo loco, llegó al punto en donde vender y persuadir lo son todo, y no me mal entiendan, es natural en un mundo globalizado, donde la demanda es muy vasta y la competencia es feroz. De esta manera, me atrevo a decir que en esta nueva Era, quien no sabe expresarse, difícilmente logrará destacar personal, laboral y financieramente. 

Si no estás aún convencido, sígueme en este viaje.

¿Qué sucede con la oferta en la actualidad? ¿dónde y cómo compras los productos que necesitas? y sí, considera la pandemia mundial como un gran factor a considerar para responder. Ahora, trae a tu mente el tipo de venta a la cual respondes, cuáles son los estímulos a los que cedes o las palabras que te persuaden, y por el contrario, piensa ahora en esas ocasiones en las que tú eres quien ofrece algún producto o servicio y cuál es el speech de venta que utilizas. En ambos casos, recurrimos a argumentos que nos ofrecen certeza, confianza en nuestra compra o inversión, o bien, discursos que conectan con nosotros y nos hacen sentir.

Así mismo, piensa en nuestros políticos, personas que a través del vozpópuli pueden llegar a ocupar cargos privilegiados con la consigna de cuidar del pueblo ¿por qué decidimos otorgarles dichos cargos? o los influenciadores en las redes sociales, ¿por qué decidimos ver un contenido sobre miles y miles de contenidos más que ofrece el Internet?  Todo esto, se debe a que existe un mensaje venta inmerso en lo que se comunica, por supuesto, no literal o explícitamente. Es un mensaje estructurado sobre conocimiento del target; saber cómo habla, cómo se comporta, qué consume y qué actividades realiza, para ofrecer un discurso de venta que le ofrezca soluciones de entretenimiento e información, y con esto, un efecto de recompensa para estimular al cerebro del consumidor y asegurar que regrese.

Lo mismo sucede desde los cajeros en tiendas de autoservicio al ofrecer las promociones del días, hasta los líderes mundiales con filosofías y argumentos orientados a obtener la preferencia de las masas. Si nos ponemos más específicos, a diario como individuos, tenemos actitudes de oferta, muchas veces de manera inconsciente, pero es un hecho que nos vestimos, nos peinamos y nos perfumamos para agradar en nuestro círculo social, para conseguir pareja, para obtener un empleo o hasta para entrar a un lugar, en pocas palabras, buscamos vendernos de la mejor manera para expandir nuestras oportunidades, después de todo, somos nuestro producto estrella.

Ahora llevemos este argumento a la actual dinámica social global, donde a través de un monitor tenemos que transmitir todo, ya que la interacción física, cada vez más parece convertirse en cosa del pasado, y a pesar de ser triste, es de suma importancia adaptarse y fluir con esta realidad, ya que de lo contrarios, solo acumularemos frustraciones y sentimientos negativos, que poco ayudarán a cambiar la situación mundial. Es ahora más que nunca, cuando nuestra capacidad de expresar debe ser impecable y completamente consciente, para destacar y aportar en un mundo donde la precisión de las palabras está medida bajo la vara del juicio moral y los discursos de inclusión, donde una promesa de venta no puede ser una mentira sin ser tomada como traición,  donde las persona poseemos acceso a la información como nunca antes y nos convertimos en expertos de todo y nada a la vez.

La Era de la Expresividad llegó para sacudir a quienes creyeron que es suficiente con saber hablar, despertar a ella, implica despertar a la consciencia plena del valor verdadero del lenguaje como un tesoro de transformación, como una herramienta de evolución y no como una arma de división. Es el momento para que todo aquel con un mensaje de cambio y construcción, aporte a través de la palabra y la guía, de manera responsable y efectiva. La Era de la Expresividad, es la oportunidad para iniciar una revolución que nos lleve a un mundo armonioso, pacífico y amoroso, donde la sociedad cultiva todo tipo de habilidades y competencias que edifiquen su estructura moral, que fortalezcan los buenos valores y las prácticas desinteresadas.

Atrévete a despertar a la Era de la Expresividad y a comenzar la verdadera transformación de tu ser.


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